De los buenos escritores pueden extraerse fragmentos que pueden perdurar aislados de la obra como máximas. En este caso, del escritor antioqueño Mario Escobar Velásquez, fallecido en 2007 en Medellín. Uno de esos escritores que vale la pena disfrutar por la perfección de su estilo y la riqueza de su lenguaje.
De la novela Toda esa gente (1985):
«(…) no querer ser sabio es ya serlo, no querer tener riquezas es ya disfrutarlas, no ambicionar nada es tenerlo todo».
«Porque hay cosas que no se entienden bien sino hasta que se viven: la sabiduría de los humanistas viene del mucho vivir»
«No era un mal bagaje: las penas y las carencias se acrecientan con la no aceptación, y no quejarse y no lamentarse conceden fortalezas insospechadas por quienes gimen o gañen. Las lágrimas debilitan, las quejas erosionan. La fortaleza consiste en aguantar»
«Su niñez estuvo rodeada de mimos que pudieron haber hecho de ella una de esas mujeres abominables que creen que todo les es debido»
«Era simpática y era femenina, y como tuvo siempre las mejores ropas, cuando anduvo por los quince años hasta los dieciocho atrajo a los pretendientes como un plato de miel a las moscas. En esa edad las mujeres tienen la gracia de las cosas inacabadas: son todo promesas de perfección que las más de las veces no cristalizaban, pero que ya en su promesa son de algún modo la perfección»
«…pocas cosas son más desoladoras que un viejo llorando»
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