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Arte Toxicología

Tres obras sobre la absenta

La pintura y la toxicología juntas, en una mezcla de arte y academia, esta vez para aprender un poco sobre los efectos de la absenta y de la inspiración que generó en artistas de los siglos XIX y XX.

El ajenjo (L’Absinthe) o «La bebedora de absenta», por Edgar Degas (1876).

La absenta (también conocida como ajenjo), es una bebida alcohólica que se prepara con varias hierbas, entre ellas y como componente principal, está la Artemisia absinthium (ajenjo mayor), una planta medicinal nativa de regiones templadas de Europa, Asia y del norte de África. El nombre absinthium proviene del latín (y a su vez del griego apsinthion), y se traduce como «no bebible», debido a su gusto amargo. La mezcla contiene además hinojo y anís, que junto con el ajenjo conforman la composición principal de la bebida y juntas se conocen como «la santa trinidad». No obstante, según la receta con la cual se elabore, puede incluir también menores cantidades de otras plantas aromáticas, lo cual le da la identidad particular a las diferentes preparaciones.

La bebedora de absenta, de Edgar Degas

El pintor impresionista Edgar Degas retrata a la actriz Ellen Andrée y al también pintor Marcellin Desboutins modelando como comensales del Café de la Nouvelle Athenes en Paris, él bajo los efectos de vino y ella, de la absenta. En la obra (que es la presentada al inicio de este artículo), llama la atención la dama que se percibe obnubilada por la embriaguez inducida por la absenta, que fue una bebida espirituosa muy de moda en Europa a finales del siglo XIX, y que se conocía también (y aun hoy en día), como «el hada verde», debido a su color y a los efectos alucinógenos que podía inducir. Estos efectos y también los problemas sociales que generaba su consumo, llevó a que luego en muchos países de Europa fuera prohibida.

Para la década de 1860, la absenta se había vuelto tan popular en Francia que cafés y cabarets anunciaban a las 5 p.m. l’heure verte o la hora verde, que se convirtió con el tiempo en un evento atractivo sobre todo para escritores y pintores, y por ello la bebida se asoció a la bohemia y a la inspiración artística, e incluso llegó a ser considerada la bebida nacional de este país. Dos de los atractivos adicionales que tenía este trago, solían ser las etiquetas con las cuales se promocionaba, a menudo exquisitamente elaboradas, y las exóticas cucharillas con las cuales se servía.

El efecto alucinógeno de la absenta se deriva de un principio activo que se conoce como tujona (o tuyona), el cual proviene del ajenjo. Como estrategia de control, en los países en los que la bebida aún es permitida, la cantidad de tujona en miligramos es regulada según el porcentaje de alcohol de la bebida (usualmente entre 45% y 74%). Sin embargo, el ajenjo no es que sea tampoco un componente absolutamente prohibido, puesto que corresponde también a un ingrediente que se usa comúnmente para saborizar bebidas alcohólicas, como por ejemplo el vermut, inventado en Italia a finales del siglo XVII, y que recibe su nombre de la palabra Wermut, que en alemán significa ajenjo.

En cuanto a la manera de consumo, la absenta se debe servir en una copa a la que se le pone en los bordes una bonita cucharilla agujereada (mencionada previamente), y encima de ella, un cubo de azúcar sobre el cual se deja caer un chorro de agua fría en una cantidad que suele ser entre un tercio y un quinto del total del líquido en la copa. Al líquido resultante, que tiene un tono verde blancuzco, se le llama louché. Este estilo de preparación completa el ritual de consumo de la bebida, que se complementa con la elegancia de las botellas y de las cucharillas, y del entorno bohemio en el cual se suele beber.

La obra La bebedora de absenta de Edgar Degas se encuentra exhibida en el Musée d’Orsay de París (https://g.co/arts/KByCJ9GYQE8wrLLL6).

El bebedor de absenta, de Édouard Manet

El bebedor de absenta, de Édouard Manet (1859)

El bebedor de absenta es una obra del pintor francés Édouard Manet y corresponde a un óleo sobre lienzo creado entre los años 1858 y 1859. Su autor la postuló para ser exhibida en el Salón de pintura y escultura de París de 1859, pero fue rechazada al parecer por su temática, pues representaba a un personaje elegante, con traje y sombrero de copa, y lo resaltaba como si se tratara de una figura importante para la sociedad, cuando en realidad se trataba de un borracho tomador de absenta, que a su vez aparecía representada en forma de una copa a la izquierda del sujeto y una botella vacía tirada en el suelo. Esta pintura en la actualidad se expone en la Gliptoteca Ny Carlsberg de Copenhague, Dinamarca (https://glyptoteket.com/about).

Como se dijo previamente, la absenta era una bebida muy de moda en la Europa de los siglos XIX y principios del XX, y estaba muy relacionada con el ambiente artístico. De hecho, numerosos artistas fueron reconocidos usuarios de esta bebida, entre ellos figuran Vincent Van Gogh, Arthur Rimbaud, Charles Baudelaire, Paul Gauguin, Henri de Toulouse-Lautrec, Oscar Wilde y Alesteir Crowley. Pero como a esta bebida se le atribuían conductas antisociales, los gobiernos impulsaron la prohibición en Estados Unidos y gran parte de Europa, exceptuando Inglaterra. Un hecho representativo de los problemas atribuidos a la bebida, fueron los homicidios cometidos en 1905 por el suizo Jean Lanfray, quien mató a su esposa y a sus dos hijas al parecer bajo el efecto de este trago. No obstante, luego se reconoció que Lanfray estaba bajo el efecto de diversas bebidas, pero como para la época existía mucho temor alrededor del consumo específico de la absenta, esta fue la razón que finalmente generó la prohibición.

Por otra parte, otras fuentes consideran que la prohibición de la absenta estuvo en realidad presionada por empresarios del vino y del coñac, quienes vieron una especie de competencia desleal puesto que los costos de la absenta eran inferiores, y esto les afectaba las ventas sobre todo en épocas en que las cosechas de uva se afectaban por plagas. Así mismo, algunas investigaciones, poco estructuradas en realidad, le atribuían toxicidades letales a los aceites de ajenjo, pero estas mismas estaban en realidad más orientadas a mantener y garantizar el orden social, al inducir un pánico desmedido sobre la bebida.

En la actualidad, la absenta retomó la legalidad desde principios del siglo XXI en varios países de Europa. Sin embargo, su comercialización se restringe de acuerdo a las concentraciones de etanol y de tujona, como también se mencionó previamente. No es extraño toparse en algunos países de Europa bares en los que se ofrezca esta bebida en la carta de licores, o incluso se pueden bares algunos especializados en el ritual de consumo de esta bebida, aunque ya no en el mismo contexto bohemio y artístico del pasado.

La bebedora de absenta, de Pablo Picasso

La bebedora de absenta, de Pablo Picasso (1901)

La bebedora de absenta, de Pablo Picasso, es una obra que actualmente se encuentra en el museo Hermitage, en San Petersburgo, Rusia (https://www.hermitagemuseum.org/?lng=en). A un estilo muy de Gaugin, Picasso crea esta obra como una de sus primeras pinturas antes de desarrollar su estilo en el cubismo. En ella se observa a una mujer pensativa de figura alargada, quien en su soledad y al parecer abrazándose a sí misma, toma una copa de absenta de tantas que podrían caber en la botella azul que la acompaña.

Se dice que Picasso frecuentaba bares parisinos en donde se sirviera esta bebida, quizá en busca de inspiración, y no es descabellado pensar en que alguna vez se tomó algunas copas. Para la época, era común encontrar solitarios bebedores de absenta en los bares, seguramente ensimismados e inmersos en los pensamientos que les generaba esta bebida mágica.

La tujona, es el principal principio activo de la absenta, así como del aceite de ajenjo (wormwood oil), y a lo largo de la historia se le han atribuido propiedades medicinales como analgésica o antihelmíntica (para el control de parásitos intestinales), o incluso, como insecticida. Al comportarse como compuesto tóxico, puede bloquear algunas funciones inhibitorias del cerebro y desde este punto de vista, tiende a favorecer el desarrollo de convulsiones.

La absenta como trago además de su principio activo tujona, contiene también una concentración alta de etanol (entre un 70 y 80%), que comparativamente con otros licores, es una cantidad alta (como referencia podemos tener que el aguardiente tiene 29% de etanol). Esta mezcla de los efectos estimulantes de la tujona con los depresores del licor, induce las respuestas comportamentales vistas en los bebedores del “hada verde”.

Hoy en día la regulación de la absenta en cuanto a la concentración de tujona, permite que en consumos moderados los efectos psicoactivos o la toxicidad aguda sean más improbables, sin embargo, el consumo de grandes cantidades sí puede inducir los cuadros que históricamente se conocían como “abstintismo”, con alteraciones del estado de conciencia, alucinaciones y, además, temblores, espasmos y convulsiones, a lo que tanto se le temía en el pasado y que llevó a la época de su prohibición.

La absenta es, entonces, una bebida que a pesar de ser una sustancia joven en comparación con otras bebidas que han acompañado a la humanidad, tiene una significancia histórica y artística que resulta bastante interesante. Más allá de las problemáticas por su consumo y por su toxicidad, es bonito saber todo lo que ha acontecido a su alrededor y también los regalos que le ha dejado a la humanidad a través del arte. Este escrito, por ejemplo, es una muestra de ello.

“Después del primer vaso, uno ve las cosas como le gustaría que fuesen. Después del segundo, uno ve las cosas que no existen. Finalmente, uno acaba viendo las cosas tal y como son, y eso es lo más horrible que te puede ocurrir” Oscar Wilde

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